Día Tercero
Señor del Milagro
Señor del Milagro
Hecho el acto de contrición, como al principio y la oración preparatoria, y rezadas las tres Avemarías, se dirá la siguiente

¡Oh, Jesús y Redentor mío! Gracias os doy de que no hayáis permitido que muriese cuando estaba en desgracia vuestra. ¡Cuántos años seguidos no merecía yo estar sepultado en el abismo del infierno! Si yo hubiese muerto tal día, aquella noche, ¡qué hubiera sido de mí por toda una eternidad! Señor, gracias os doy mil veces por tal beneficio.

Yo acepto la muerte en satisfacción de mis pecados; y la acepto tal cual sea de vuestro agrado enviármela; mas ya que me la habéis retardado hasta el presente, retardadla aún. Dios mío, dejadme pues, que llore un poquito mi dolor. Dadme tiempo para llorar las ofensas de que me hice culpable a vuestros ojos, antes que llegue el día en que habéis de juzgarme.

No quiero ya resistir por más tiempo a vuestra voz. ¡Quién sabe si las palabras que acabo de oír son el último clamor que me hacéis escuchar! Confieso que soy indigno de misericordia. Tantas veces me habéis perdonado, y yo ingrato os he ofendido de nuevo. Al corazón contrito y humillado no lo despreciarás, oh Dios.

Señor, ya que no desecháis un corazón que se arrepiente y se humilla, ved ahí al traidor que vuelve a Vos herido por la flecha del arrepentimiento. No me deseches de tu rostro. Por piedad, no me arrojéis de vuestra presencia. Vos mismo dijísteis: Aquel que a Mí viene, no le echaré fuera.

Verdad es que más que nadie os he ultrajado, porque más que a nadie me habéis favorecido con vuestras luces y con vuestras gracias; pero la sangre que por mí habéis derramado, me da aliento, y me hace esperar el perdón, si de veras me arrepiento. Sí, oh mi Soberano bien, yo me arrepiento con toda mi alma de haberos despreciado. Perdonadme, y concededme la gracia de amaros en adelante.

Harto estoy ya de haberos ofendido. El tiempo que me queda para vivir, oh dulce Jesús mío, no quiero emplearlo más en ofenderos; quiero tan sólo llorar amargamente por los disgustos que he podido daros. Amaros quiero con toda la fuerza de mi alma. ¡Oh, Dios, que merecéis un amor infinito! ¡Oh, María, mi esperanza, rogad a Jesús por mí!

Dulcísimo Señor del Milagro, perdonad mis pecados, y librad, por vuestra misericordia, a la ciudad de Salta de todo castigo. Concedednos esta gracia, por intercesión de nuestra Protectora, vuestra dulcísima Madre, la Inmaculada Virgen del Milagro. AMÉN

Atributos de María

Estrella

Purísima Virgen del Milagro, María Madre admirable, milagro de la gracia, el tercer atributo que simboliza vuestra original pureza, es la Estrella de Jacob. Y pues sois Estrella resplandeciente que en la oscura noche de esta vida, alumbráis con vuestras luces a los que perdidos caminan, ya veis, piadosísima Reina y Estrella de pecadores, el camino que llevan mis pasos; influid con vuestras benignas influencias, para que yo camine seguro por el camino verdadero que conduce a la gloria, que es el de la cruz y mortificación, para que, viviendo crucificado, al mundo y a mis pasiones, merezca por vuestra intercesión ser estrella resplandeciente en la gloria. AMÉN

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