Salteños destacados
Imagen ilustrativa
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En 1995, con motivo de cumplirse el centenario del nacimiento de Juan Alfonso Carrizo, se realizó una jornada en su homenaje en la Casa de América de la Ciudad de Madrid (España). En esa oportunidad el poeta Miguel Angel Pérez, leyó una selección de coplas pertenecientes al Cancionero Popular de Salta, oportunamente recopiladas por Carrizo.

Transcribimos a continuación las coplas recitadas en esa oportunidad, que sin lugar a dudas constituyen una clara muestra de una poesía popular de depurada calidad.

COPLAS DE AMOR

Al silencio de la noche
y al ruido de los nogales,
vengo a pedirle, señora,
remedio para mis males.

Amalayas yo tuviera
las alas de aquel halcón,
volando me fuera a verte
dueña de mi corazón.

Cazador de palomas,
tirale al vuelo,
a esa paloma, hermosa
que anda en el suelo.

Amalaya fuera pato
y usté se hiciera laguna,
para sacudir mis alas
y tocarla con mis plumas.

Paso ríos, paso puentes,
siempre te encuentro lavando,
la hermosura de tu cara
el agua la va llevando.

Para el querer, vidita,
soy como hornero,
si me rompen el nido
lo hago de nuevo.

Yo soy del Chaco, vidita,
quien te quiere y no conoces,
ese que prende fueguitos
cuando pasas por las noches.

Si me muero seré susto,
si sigo vivo, semilla,
si me dejás, desventura,
si me queris, maravilla.
De Las Cuevas h´i venido
cruzando la cordillera,
bajaba buscando airampos
el color de tu pollera.

De arriba vengo bajando,
y en flores vengo pisando,
porque caigo forastero
amores vengo buscando.

Río crecido en la noche,
paso y te canto bramando,
por las mañana apenitas
si te miro suspirando.

Noche oscura y tinieblosa,
atrevido el que camina,
corazón que anda en amores
a todo se determina.

Aquí está la abrapampeña
que no dice quieranmen,
si la quieren, que la quieran,
si no la quieren, también.

El que se mete en El Chaco
en los caminos se envuelve,
si ha topao una chaqueña
seguro que ya no vuelve.

Ahora te llevo en ancas
como si fuera a la gloria...
cuando ya no pueda alzarte
te llevaré en la memoria.

Soy d`El Carril...
cortando el lazo
recién te has dir.

Picarescas

Este año yo no me caso
porque tengo la viruela,
adimás de estar enfermo
soy chango d'ir a la escuela.

En la falda de aquel cerro
tengo formado un chiquero
para encerrar mis ovejas
y echarte a vos de carnero.

De mañanita te quiero,
al mediodía no tanto,
sobre tarde cayí en cuenta
lo que te quise, y me espanto.

Los demócratas son maistros
pá hacer votar a los muertos,
dejan después del comicio
los cementerios desiertos.

A mí ya me han quitao l`agua
pero siempre estoy regando,
no digo todos los días
pero si de cuando en cuando.

Florecieron las campiñas,
dieron frutos los vergeles;
No pagan bien los patrones
qué han de pagar las mujeres!

Mi mama me ha castigao
con una cola de oveja;
yo quiero portarme bien...
la cola es que no me deja.

Amalaya quien pudiera
dormir con la cocinera,
no digo con la de aquí
sino con otra cualquiera.

La mujer que quiere a dos
los tiene como hermanitos,
el uno lleva la jaula
y el otro los pajaritos.

Mi caballo y mi mujer
están en una porfía,
mi caballo, a que es de noche,
mi mujer, a que es de día.

Dos cosas hay en el mundo
que nunca tienen buen fin;
muchacho que chupa vino
y mujer que habla latín.

De Yonopongo vengo
espantando teroteros
sólo por venirlo a ver
Reverendo Presbitero.

La vieja tiene una hija,
viene un gaucho y se la lleva
y ahí la deja zapateando
como lechuza en la cueva.

El hombre que es zonzo
al cielo no vá...
lo joden aquí,
lo joden allá.

Del canto

Estrellas del alto cielo,
ramas del negro pinar,
arroyos de aguas serranas,
cantos de la soledad.

Voy a cantar una copla
por si acaso muera yo,
porque nosotros los hombres
hoy somos, mañana no.

¡Caramba con la tonada,
de dónde habrá producido!
¿En qué garganta la han tráido
que no se ha desvanecido?

Yo soy el doctor Chorolqui
aquel de la larga fama,
aquel que cantando saca
diablos de la resolana.

De las peñas nace el agua,
de los árboles el viento,
de mi corazón dolido
nace el arrepentimiento.

Cuando se muera el que canta
no lloren ni tengan pena,
ponganló en cajón de barro
priendanlé velas de arena.

Pobrecita mi tonada,
ya la van hacer quedar,
El consuelo que me queda,
durmiendo la han de olvidar.

Canten, canten compañeros
y no me anden recelando,
apenas soy apariencia,
sombra que andoy caminando.

Este canto que te canto
ya lo oyeron las estrellas
por una boca vacía
que está mordiendo la tierra.

Perdonen señores míos,
forastero es el que canta,
con el polvo del camino
se le ha secao la garganta.

Cuando canto esta coplita
me da una corazonada
porque se me represienta
la dueña de la tonada.

Apostemos que no canta
como canta el chalchalero,
de a saltitos, coloreando,
alentándose el sombrero.

Echen coplas de una orilla,
aguaceros de la gloria!
Yo les echaré del medio
recorriendo la memoria.

Tanto tiempo yendo lejos,
de que me sirve cantar...
la tonada que tenía
ya no me puede alcanzar.

Del carnaval

Alojita de algarroba
de la vainita amarilla...
de las ramitas las frutas,
de las frutas las semillas.

Este es el remate
de la Piedra Blanca;
para cantar cuatro coplas
no preciso Salamanca.

Las chirleras de mi caja
una arriba y otra abajo;
así me trata tu amor
cuesta arriba y cuesta abajo.
Martes de carnestolendas,
muerto me quisiera ver
por no ver a mi vidita
reinar en otro poder.

Dicen que no caben
dos en un dedal,
hagamos la prueba
para carnaval.
Apenitas soy cantora
hija del amanecer,
si les dejo mi tonada
no tengo con quien volver.

Ha llegado el carnaval
por las costas del Bermejo
y ya me lo están cantando
por cerquita y por lo lejos.

El año pasao canté,
este año lo mismo haré,
hagamén el inventario
tal vez ya me moriré.

¡Qué lindo es p`al carnaval
cuando todo es alegría!
Cuando cantan los jilgueros
tres horas antes del día!

Hoy miércoles de ceniza
lloraremus, lloraremus,
cuando venga la Cuaresma
rezaremus, rezaremus.

Ya van veinte carnavales
que les canto borrachito
y no hay forma que me salga
el "pésame" cabalito.

Caramba que juegan lindo
harina con serpentina;
si ya parece la guerra
de Bolivia y la Argentina.

Retumbá sombra del bombo,
desenterrá el carnaval,
cuando la sangre se encienda
ni el polvo la apagará.

¿Dónde era que yo vivía?
¿Mi caballo donde está?
¿Seré casao, soltero?
¡Qué me has hecho, carnaval!

Sentenciosas

Aquí me pongo a decir,
bajo de esta verde planta:
hay parados que se caen
y caidos que se levantan.

Arroyo, no corras tanto,
mirá que no eres eterno,
que te quitará el verano
lo que te ha dado el invierno.

Ayer me miré en la cumbre,
hoy en un guayco profundo,
sólo por considerar
las mudanzas que da el mundo.

Bajo de un coposo pino
oí cantar a la selva:
hoja que la lleva el viento
es imposible que vuelva.

Caudales grandes se acaban
de la noche a la mañana,
el río más caudaloso
suele quedarse en la nada.

Deje la flor donde nace,
dejelá en su lugar
que cuando llegue el invierno
ella se hai desengañar.

Todo puede suceder,
conforme puede, no puede,
porque en varias ocasiones
suele tronar y no llueve.

Diz que el mundo es una bola,
pero tiene cuatro esquinas,
cuando el hombre llega a pobre
a todo se determina.

Dejenlo al triste llorar
y al tonto cuidar lo ajeno:
el triste se hai consolar
y el tonto hai quedar de dueño.

El mundo diz que es redondo
y rueda como pelota,
si aquí te han pagado mal
cambiá esta tierra por otra.

He visto en raso llover,
de claro, ponerse oscuro,
vide acabarse un querer
cuando estaba más seguro.

En el alma hay dos vacíos
que no se pueden llenar,
el de la fe que se pierde
y el del amor que se va.

Paso a paso iremos lejos
si Dios nos presta la vida,
con el tiempo se recogen
todas las cosas perdidas.

Cuando la fortuna empieza
a dar golpes con un hombre,
no hay cosa que el hombre intente
que la fortuna no estorbe.
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