Salta en el mundo
Bienvenido calorcito
Bienvenido calorcito
La objetividad de la información es un valor central en cualquier actividad periodística. La tarea de informar impone el deber de dejar de lado las opiniones y los gustos personales, así como el de no caer en la tentación de valorar, de un modo o de otro, los hechos sobre los que se quiere informar.

No viene al caso repetir estas reglas, pues se presumen conocidas por todos, tanto por los informadores como por los consumidores de información. Sin embargo, en algunos casos parece que tanto unos como otros se olvidan de ellas, transgrediéndolas los unos y tolerando su transgresión los otros.

Uno de los terrenos en los que parece haberse perdido cualquier objetividad a la hora de informar es el de la información meteorológica. Buen ejemplo de ello es el recuadro que acompaña estas líneas y que corresponde a un titular de la edición digital de hoy del prestigioso diario La Nación de Buenos Aires.

¿Por qué se nos presenta la llegada del calor como una buena noticia? ¿Realmente lo es? En tiempos de cambio climático, de calentamiento global y de crisis en la generación de energía eléctrica, ¿es realmente auspicioso saber que las temperaturas van a subir? ¿Qué beneficios tiene el calor, en términos económicos, sociales o medioambientales, respecto del frío? ¿El brillo irrestricto del sol es lo mejor para nuestra salud y para nuestro estado de ánimo?

Quien haya titulado la noticia ¡Bienvenido calorcito! -sin omitir los signos de exclamación- deja entrever su preferencia por el calor, apartándose así de su deber de objetividad. ¿Habrá reparado el periodista en que existen personas -y no pocas- que padecen fobia al calor y a los días soleados? Para estas personas, un anuncio de esta naturaleza, con el sesgo que se le ha dado, no sólo no es una buena noticia sino que en cierto modo constituye un agravio.

En un planeta amenazado por la escasez de agua y el avance de la desertificación, lo mejor que podría ocurrir es que llueva y mucho. Creo que va siendo hora de que redefinamos el concepto de "buen tiempo" y no lo relacionemos tanto con "el sol y el calor" sino con lo que, en cada momento, sea necesario y útil para que los seres humanos podamos subsistir de forma sostenible en un lugar determinado.

Pongámonos firmes y denunciemos la superficialidad de ¡Bienvenido calorcito!, así como las de aquellos que anuncian lluvias y días nublados como si fuese una tragedia nacional. Digamos no a los pronósticos meteorológicos valorativos, y obliguemos a que las señoras gordas de las oficinas, cuando nos dicen "buen fin semana", nos den derecho a soñar con el clima que queramos.

¡Qué cambio!

El calorcito ya no es tan bienvenido
El calorcito ya no es tan bienvenido
A los pocos minutos de publicado el ¡Bienvenido calorcito!, Lanacion.com recobró su sensatez, como era de esperar en un periódico tan serio como este. Cambió el titular de la noticia por el de "A la espera del calorcito", sin signos de exclamación. No podíamos ignorar semejante detalle. Deseamos, no obstante, que esta rectificación sea el comienzo de una larga temporada de objetividad en la información meteorológica.

Paradoja

Hay que destacar que el pronóstico de "calorcito" al final no se cumplió. El anuncio fue seguido de tormentas de granizo y alertas meteorológicos variados para la zona que -supuestamente- sería beneficiada por el calorcito. La relatividad de los pronósticos meteorológicos -confirmada de un modo contundente en este caso- nos aconseja ser prudentes y no echar las campanas al vuelo antes de tiempo.
eXTReMe Tracker