Política y gobierno
Salió a pegarle
Salió a pegarle
Todos sabemos que la política es lo que es, por dentro y por fuera, pero también somos conscientes de que junto a su realidad, y a veces en contra de ella misma, la política tiene otra cara: la que le dibujan los medios de comunicación. Así, muchas veces, la política es etiquetada de "sucia" o de "ineficiente" según el humor de los medios. Desde hace algunos años -menos de una década para ser más precisos- los diarios se esfuerzan por retratar el complicado ajedrez político argentino, no como un campo de encuentros dialécticos, como un terreno de debate o de despliegue de operaciones más o menos sofisticadas, sino, lisa y llanamente como un ring en el que se desarrolla la más cruenta, violenta y callejera de las batallas.

Si esto que afirmamos no es cierto, nos gustaría saber cuál es el significado (o el propósito que persiguen) algunas expresiones que son más que frecuentes en los medios escritos, como por ejemplo: "Monseñor Radrizzani salió a pegarle duro a Kirchner", "Solá salió a cruzar a Duhalde con los tapones de punta", "Fernández se pelea con Carrió", "Kirchner castiga a Fox", "el presidente reta públicamente a sus ministros", "Moyano llamó a los camioneros a pintarse la cara" o "Macri con el cuchillo entre los dientes".

¿Ésto es la política? Seguramente que no. En cualquier parte del mundo, incluida la Argentina, los movimientos y las acciones de los responsables políticos son generalmente más sutiles, a veces casi clandestinos. Por lo mismo, el "cuerpo a cuerpo" es un recurso casi archivado por la mayoría de los políticos, a causa del desgaste personal que la "distancia corta" trae siempre aparejado. Los diarios, sin embargo, conscientes de ello, se inventan los enfrentamientos directos y muchas veces ignoran por conveniencia la realidad.

Bastante devaluada y empobrecida está la política argentina, bastante daño hacen ya el odio y el canibalismo político entre nosotros, para que encima se nos imponga la "sensación térmica" de un ambiente perennemente agonístico a través de un lenguaje periodístico facilista e interesado, que no repara en las consencuencias. Luego, nos quejamos cuando la "pelea política" asume formas realmente violentas. Exijamos a los medios más rigor y calidad en el tratamiento de la información política y el destierro de tan desafortunadas metáforas, que tienden a equiparar cualquier disenso -incluso el más moderado- con la más burda y cruel de las peleas callejeras. 16107
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