Política y gobierno
Vicegobernador de Salta
Vicegobernador de Salta
El PJ salteño cosecha uno de los resultados más pobres de su historia. No fue suficiente para el PJ haber obtenido la mayor cantidad de votos. Su victoria en las elecciones de ayer no alcanza para ocultar su preocupante retroceso electoral: 13 puntos porcentuales menos que en las elecciones de noviembre de 2003 anuncian que el Partido Justicialista de Salta obtuvo uno de los peores resultados en los sesenta años de historia del peronismo local.

El 35% de los votos obtenido ayer está, incluso, por debajo del 35,8% que el peronismo obtuvo el 27 de octubre de 1991, cuando su candidato a gobernador, Roberto Romero, fue derrotado por Roberto Ulloa, en unos comicios que señalaron, de forma impensada, el final de la breve carrera política del primero.

Con los resultados de ayer, el oficialismo salteño pierde el quórum propio en la Cámara de Diputados y disminuye el número de bancas en el Senado provincial, además de quedar en minoría en los concejos deliberantes de los principales municipios de la Provincia.

El revés del gobierno tendrá consecuencias inmediatas no sólo en la ya la feroz interna peronista local para la sucesión de Romero, abierta anoche mismo.

Afectará también las pretensiones de Romero respecto a lograr un sitio en la conducción del PJ local y de una nueva postulación en una fórmula presidencial en el año 2007.

Un caudillo de baja performance

Frente a los resultados logrados por caudillos como Rodríguez Saa y los altísimos porcentajes de más del 55% logrados el resto de los gobernadores del NOA, incluidos los de Tucumán y el de Santiago del Estero e incluso frente al desempeño de Menem en La Rioja, el caudal de Romero aparece muy menguado para cualquier pretensión no sólo de presencia nacional sino también regional.

Con estos resultados Romero aparece como el caudillo local con la peor performance. Y no sólo relación a sus pares de las provincias del Noroeste: es el gobernador con menor apoyo en estos comicios. Su renta es sumamente exigua, si se tiene en cuenta que estuvo muy involucrado personalmente.

Debe recordarse que el actual gobernador de Salta llegó al poder ganando las elecciones del 1° de octubre de 1995 con el 45,8% de los votos. Cuatro años después, el 9 de mayo de 1999, obtuvo su primera reelección con el 58.48% de los votos y su segunda reelección el 16 de noviembre de 2003 con casi el 50%.

De modo que, respecto a las elecciones de 1999, el oficialismo en Salta perdió 24 puntos y resignó su mayoría en los departamentos más importantes de la provincia y en varias localidades que donde jamás había sido derrotado.

El PJ fue batido en su tradicional bastión del departamento San Martín, perdió en Tartagal. Los renovadores ganaron por amplio margen Metán y Quijano. Incluso derrotaron al intendente Pérez de La Merced. La UCR ganó por buen margen los departamentos de Rosario de la Frontera y Cafayate.

El Partido Renovador logró más bancas y el Partido Obrero, con un 11% logrado sin recursos ni aparato, aparece como el fenómeno más importante de estos comicios. El kirchnerismo local no logró superar la barrera de los bajos resultados logrados en las presidenciales de abril de 2003.

Anoche, en la sede del PJ local, ningún dirigente explicó estos resultados. El gobernador desistió de su intención de hablar en un acto frente a la sede partidaria.

La carrera por la sucesión

A media noche, desde un lugar no revelado, visiblemente contrariado, el gobernador concertó una entrevista televisiva con dos periodistas del gobierno a los que declaró que "la gente había votado por el futuro" y que había apoyado "de forma contundente" las realizaciones del gobierno de Salta, "la seguridad jurídica" (sic) y apostado "a la gobernabilidad".

Hasta el mediodía de hoy lunes ningún medio periodístico había logrado declaraciones de los dirigentes del PJ en los que existía un visible malestar por los resultados.

El único dirigente que hizo declaraciones anoche fue el vicegobernador Walter Wayar, quien ratificó que a partir de esta semana se lanzará a la campaña interna para encabezar la fórmula del PJ salteño. Este anuncio produjo rechazos entre otros precandidatos.

Medios periodísticos que suelen ser voceros oficiosos del gobierno criticaron esta mañana a Wayar a quien responsabilizaron por los resultados y del que, dijeron, debería dimitir si pretende ser candidato.

El principio del fin de una era

La sensación que hay en Salta es que estos resultados señalan el principio del fin del reinado romerista y que la sucesión agravará los conflictos internos del oficialismo local complicando las posibilidades de retener la gobernación en el año 2007.

Los observadores coinciden en que el oficialismo volcó todos los recursos del Estado y puso el mayor empeño en obtener unos resultados que no logró. El gobierno aceleró anuncios, multiplicó inauguraciones y envíos de fondos, acentuó las presiones sobre los empleados públicos y desplegó un costoso dispositivo para movilizar votantes en toda la provincia que dio magros resultados.

Lo que sorprendió a propios y extraños es no tanto los méritos -casi inexistentes- de una oposición que no fue aún capaz de articular una posición firme para poner límites al poder del caciquismo local y tampoco formular propuestas alternativas consistentes y viables, sino la respuesta de los ciudadanos, cuyo nivel de rechazo al régimen imperante ha crecido pese a la abrumadora acción corruptora, intimidatoria y propagandística del oficialismo.

Algunos instintivos dirigentes del llamado "equipo" del gobierno han comenzado a olfatear que el sultanato tendrá una vida más corta que la deseada por los arquitectos de uno de los poderes más corruptos y prepotentes de que se tenga memoria en la historia institucional de la Argentina.
eXTReMe Tracker