Política y gobierno
Tony Blair
Tony Blair
Si en algún momento rondó la cabeza del primer ministro Tony Blair la idea de devolver a la Argentina la soberanía sobre las Islas Malvinas, lo cierto es que, al día de hoy, esta posibilidad está más lejos que nunca de la agenda de preocupaciones en el número 10 de Downing Street. La causa más que probable de este alejamiento es el nuevo exabrupto de nuestro aliado el presidente don Hugo Chávez Frías, que, buena o malamente, había sido emplazado por Blair a "respetar las reglas de la comunidad internacional", durante un debate en la Cámara de los Comunes.

Fiel a su estilo, Chávez respondió con un "váyase largo al cipote señor Blair", no sin antes llamar al primer ministro inglés "sinvergüenza, inmoral" y "servidor de un loco genocida" (por G. W. Bush). Lo más llamativo, sin embargo, fue que para rematar su réplica llanera, el presidente de Venezuela lanzó al inglés una especia de ultimatum: "¡y entregue usted la soberanía de las Islas Malvinas a la Argentina!".

Salvando las distancias, el incidente se parece mucho al que protagonizara en la década de los años 30 un estudiante salteño en una pensión universitaria de la ciudad de La Plata. Sucedió cuando este hombre y sus compañeros de pensión le adeudaban varios recibos a la compañía de la luz, y ésta, como no podría ser de otro modo, le "invitó" a que cancelaran tales facturas. Por toda respuesta, el salteño dijo: "No les viá pagar niaca y a vé quién es el macho que viene a mi casa a cortame la lú".

Frente a tan desproporcionada reacción, la compañía eléctrica despachó inmediatamente una cuadrilla al domicilio del deudor, con el claro mandato de retirar el medidor. El estudiante salteño no tuvo entonces mejor ocurrencia que esperar a los operarios en la puerta de su casa, pero al verlos venir, el astuto hombrecillo se cambió de puerta y desde el umbral de la casa del vecino (con el que compartía el pilar del medidor) les dijo a gritos: "¿Así que ustedes vienen a cortame la lú? Pues cortenlá de una vez y vayansé al carajo". Dicho y hecho: le cortaron la luz al vecino.

Los argentinos esperamos que al señor Blair no se le ocurra cortarnos la luz (o lo que sea) a causa de la impertinencia del presidente venezolano, a quien ciertamente no sabemos si agradecer el "favor" que nos hizo de recordar a la opinión pública mundial la ilegítima ocupación inglesa de nuestras Islas Malvinas. Sus insultos hacia Blair no contribuyen, desde luego, al clima diplomático necesario para favorecer nuestra posición negociadora.

Con amigos de la Argentina como el presidente Hugo Chávez, la "Dama de Hierro" y su anciano y corrupto amigo, el general Pinochet, ya pueden jubilarse tranquilos.
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