Historia y tradición
Don Juan Hannawy
Don Juan Hannawy
La historia de la gastronomía y del buen comer en Salta no podría escribirse sin dedicar un capítulo especial y destacado a la despensa que hizo historia en el comercio salteño: la de Juan Hannawy, en la esquina de las céntricas calles Mitre y Santiago del Estero.

Aquélla era una esquina bastante particular, rodeada como estaba de vecinos ilustres y de imponentes residencias. Durante los años 60 -época en la que el almacén de Hannawy conoció su máximo esplendor- la vieja esquina albergaba, en su ángulo sudeste, a la tradicional farmacia El Indio, propiedad del señor Valle, que durante mucho tiempo supo conservar, casi intacto, el estilo de las antiguas boticas europeas, con pisos y estanterías hechos de fina madera. En diagonal a la farmacia se hallaba la tienda de zapatos "Calzados Select", propiedad del señor Casanova, y al frente, la casona señorial del coronel Julio Reinaldo Lobo, cuya fachada destacaba del resto por su color rosa y sus prolijos detalles de arquitectura. Muy cerca de allí, el local de Cerralux en donde funcionaba el taller de cerrajería del señor Galíndez. De sus entresijos y febril ingeniería salieron los primeros equipos de sonido de alta fidelidad que se construyeron en Salta, soldados a pincel con encomiable prolijidad por don Juan Carlos Morales.

Santiago del Estero
Santiago del Estero
No hay dudas de que el centro neurálgico de aquella populosa esquina, atravesada por cocheros, ciclistas y colectivos en busca de la plaza principal, era el almacén de don Juan, al que cotidianamente acudían cientos de personas en busca de sus finas especialidades.

¿Qué es lo que realmente hacía de aquel almacén un sitio particularmente entrañable? Sin dudas, la personalidad de su propietario, que era abierta, franca, alegre y singularmente predispuesta al servicio. El hombre solía atender a sus clientes con una amplia sonrisa y muchas veces les sorprendía con su fino sentido del humor y su gran capacidad para la ironía.

Según contaba el propio señor Hannawy, sus orígenes se remontaban al lejano y hoy convulso Irak. Desde allí partió un día con rumbo a las Américas, sin saber, como es de suponer, hablar ni una sola palabra de castellano. Su elección de Salta como lugar para establecerse definitivamente estuvo probablemente influida por sus estrechas relaciones con la familia Saicha (una familia salteña de origen árabe que dio a la provincia importantes empresarios y destacados profesionales), cuyos integrantes no solamente eran paisanos de don Juan sino probablemente también parientes. Don Juan comenzó su actividad comercial en Salta regenteando un puesto en el viejo Mercado San Miguel, muy cerca de donde el señor Saicha tenía el suyo.

Más tarde, y gracias a su proverbial talento para el comercio, don Juan se estableció en la famosa esquina y allí se quedó por varias décadas, alternando épocas de abundancia con otras menos propicias, pero siempre aguantando a pie firme los bruscos vaivenes de la economía argentina, y en los últimos tiempos, la feroz y desigual competencia de un gran supermercado que se había instalado a menos de setenta metros de su antiguo negocio. Los memoriosos no dudan a la hora de explicar la extraordinaria longevidad de este comercio: cuentan que don Juan no era solamente un experto en servir calidad excelente en fruta, conservas, quesos y dulces, sino que también era una persona previsora y solidaria, que intuía como ningún otro cuándo había que comprar más mercadería para poder compartirla con sus clientes en momentos más difíciles. Muchas familias salteñas encontraban en Hannawy los alimentos de consumo básico -como el aceite, por ejemplo- que en las épocas duras escaseaban en otros comercios.

Hubo una época en que sólo en su negocio se podían adquirir los mejores quesos de cabra de Amblayo, el dulce de membrillo de Chaquiago, el bacalao de Noruega, los melones más dulces y apetitosos, los frutos secos, los vinos mistela de los valles calchaquíes y las especias más exóticas. Eran éstos generos que el señor Hannawy no descuidaba a pesar de que la parte más numerosa de su clientela acudía a él por productos más básicos y menos selectos.

Poco tardó el almacén de Hannawy en convertirse en un reducto casi underground para los amantes de la buena cocina. Buena prueba de ello es la fotografía que ilustra esta página, que data de mediados de los años 70 y que fue tomada en el interior del histórico almacén de Mitre y Santiago. Allí puede verse a don Juan mostrando orgulloso un trozo de queso de Amblayo junto a un jovencísimo doctor Aníbal Caro, ya por entonces interesado vivamente por el estudio de las tradiciones culinarias más nobles de Salta y el norte argentino. Más tarde -como es sabido- el doctor Caro destacaría no sólo como abogado y experto en temas de empleo y formación profesional, sino también como catedrático universitario de gastronomía y jurado de los famosos concursos de la empanada salteña.

De aquel encuentro entre dos de los protagonistas más importantes de la gastronomía en Salta se conserva, además de la fotografía, una divertida anécdota. Contó en aquella ocasión el señor Hannawy que a poco de llegar a estas tierras, frecuentaba la estación de radioaficionado de su primo Pepe Saicha, que por entonces operaba con su sonora voz de artista nacional el tío de Aníbal, el doctor J. Armando Caro. Saicha y Caro eran destacados radioaficionados en Salta y especialistas en comunicaciones trascontinentales por onda corta, de modo que era más que probable que entre ambos ayudaran a Hannawy a comunicarse con algún pariente en Oriente Próximo. Emocionado, don Juan Hannawy contó a Aníbal que nunca en su vida olvidaría cómo su tío, el doctor Caro, con el micrófono en la mano, vociferaba aquello de: "CQ, CQ, CQ llamada general, general llamada". "Fueron mis primeras palabras en español", concluyó Hannawy.

Don Juan Hannawy y Dr. Aníbal Caro
Don Juan Hannawy y Dr. Aníbal Caro
(*) De esta forma tan divertida calificó a la voz del Dr. Caro el convencional constituyente señor Patrón Uriburu. Sucedió en el curso del debate de la reforma de la Constitución de Salta en 1949, en el recinto de la legislatura salteña. Caro -que fue miembro informante del proyecto constitucional de la mayoría- y Patrón Uriburu fueron destacados legisladores y constituyentes (aunque de diferentes partidos) en los años 40 y 50 del siglo pasado.

(**) Un apreciado usuario de nuestro sitio recordó que en septiembre de 1963, el señor Hannawy se hallaba estrenando una flamante rural Ford Courier de color verde, que solía estacionar en un garage bastante amplio sobre la calle Santiago del Estero. Nuestro memorioso usuario recuerda que una mañana, circulando don Juan en este vehículo por la calle Santiago en dirección al cerro San Bernardo, al atravesar la calle Deán Funes, fue embestido por un colectivo de marca Wayne, de aquellos que había importado de Inglaterra el progresista gobernador Bernardino Biella para modernizar el transporte público en Salta. Tan desigual colisión terminó con la Ford Courier empotrada contra la fachada de la casa de la familia Carpio, no sin antes arrancar de raíz un frondoso árbol que adornaba la esquina. Los curiosos, encabezados por Sergio Medrano Ortiz, especialista en colisiones urbanas, celebraron con alborozo el que don Juan, a quien todo el mundo apreciaba, pudiera salir de su vehículo por su propio pie y sin sufrir lesión alguna, aunque luego echara en falta su Courier verde, que quedó prácticamente inutilizada.
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