Historia y tradición
En Frías la memoria familiar se entreteje con la historia local y ésta con la nacional. A su vez, esa memoria o "legendario familiar" se presenta no sólo como historia del grupo principal, sino que se integra, moldea y postula como historia local, integrando a ésta como parte relevante de la historia Argentina. La relevancia del grupo social confiere importancia a la historia local dentro de la nacional, y ésta dota de sentido y valor a ambas.

La historia, en parte, se concibe como relato público de esas historias familiares. Frías deja entrever algunos aspectos privados de los hombres públicos, realzando o cuestionando sus trayectorias. Ambas se entretejen y, por momentos, llegan a confundirse. La historia local puede construirse y recorrerse a partir de la historia del grupo y ésta aporta algunos de los elementos más importantes de la macro historia social, erigiéndose en su actor principal.

Rescatar esa memoria del naufragio del olvido no es ejercicio de vanidad personal: es un deber moral e intelectual, señala el autor. Para Frías el "hombre bien criado" tiene que rendir culto a Dios, a la patria y a la familia. Sembrando en sus hijos el amor a Dios, cumplirá con Él. A la patria, dice, "le he levantado un monumento" con las casi cuatro mil páginas, reunidas en los ocho tomos de su "Historia del general Martín Güemes y de la provincia de Salta o sea de la Independencia Argentina" (**). En "La casa de los Frías" honra a sus antepasados, recordando sus virtudes, sus debilidades, sus penurias y sus glorias.

Considero que, por desconocer el contexto en que fue escrita, ciertos reproches que se hicieron a la obra de Frías, resultan excesivos, parciales y también injustos. Frías fue algo más que un "cronista de la villa" prisionero de una visión localista y clasista, consagrado a rescatar las tradiciones de su "patria chica" y refractario a una visión nacional y suramericana más abarcadora. Tampoco puede decirse que se haya limitado a aportar un remedo local –con aversión a lo nacional- de las historias de Vicente Fidel López y de Mitre.

En su "Historia de Güemes", Frías despliega la enorme riqueza de una memoria oral que, sin su labor de rescate, se hubiera perdido irremediablemente. Contra lo que una observación superficial sugiere, esa obra también se sostiene en un amplio manejo de fuentes documentales que incluyen los papeles que, hasta entonces, había recopilado Domingo Güemes y sobre cuyo basamento se construirán los doce volúmenes de "Güemes documentado".

Frías salva fragmentos de esa memoria en el momento justo en que los recuerdos de los salteños viejos parecen condenados a desdibujarse y olvidarse. Cuando Frías tenía 25 años aún vivían algunos salteños que tenían esa misma edad en 1821, año en que murió Güemes. Frías toca el pasado con la yema de los dedos: el pasado que presenta como remoto es cercano. Casi cuarenta años antes que Juan Alfonso Carrizo acometiera su empresa de recopilar el cancionero aún grabado en la memoria norteña, Frías consagró gran parte de su vida a preservar, organizar, comprender y trasmitir nuestra memoria histórica.

Las casi 7.000 páginas que escribió a lo largo de casi cuatro décadas dan cuenta de una obra de largo aliento, que Mitre reconoció como un nuevo aporte "ofrecido a la historia patria", y que Joaquín V. González colocó al lado de las contribuciones del propio Mitre y de Vicente Fidel López. Para Ricardo Rojas, parte del valor de la "Historia de Güemes" proviene de la originalidad de "la perspectiva geográfica en que los hechos han sido contemplados".

Así como no es aconsejable confundir los sesgados y endebles recuerdos personales con la memoria colectiva, ambas con la memoria histórica y ésta con la historia, tampoco es posible trazar una rígida línea divisoria y excluyente entre aquellos caudalosos y no decantados aportes de nuestra primera historiografía, y las exigencias de tamizar, de abordar con rigor crítico y de tender puentes para complementar y articular aquellos aportes. Según Halbwachs, es posible convertir "cada memoria individual (...) en un punto de vista de la memoria colectiva" y someter ambas a la prueba de la crítica.

Para Frías su "Historia de Güemes" se inscribe dentro de un "campo grave" y encierra joyas, mientras que su trabajo de un cuarto de siglo, volcado en las dos mil doscientas páginas y ocho volúmenes, de su serie de "Tradiciones históricas" (1923) estaba destinado a salvar de la indiferencia y el olvido pequeñas historias "de costumbres públicas, sociales y privadas (...) acontecimientos, pasiones y tendencias". "La casa de los Frías" apunta a dejar establecido de dónde vinieron y quienes fueron sus ilustres antepasados.

Toda la obra de Frías es una respuesta a las tareas y desafíos que planteaba, a una sociedad aún regida por pautas estamentales, el tránsito del siglo XIX al XX. El primero de ellos se vinculaba a la necesidad de integrar la historia local a la nacional, considerada demasiado centrada en Buenos Aires. Si bien la jurisdicción de Salta había quedado incorporada territorial y formalmente al mapa de la Argentina, parecía necesario fundar esa pertenencia en indubitables títulos históricos.

eXTReMe Tracker