Historia y tradición
En memoria de Salvador Tury Paz

El historiador no tiene que rehabilitar solamente lo que tuvo lugar, sino los proyectos de la gente del pasado". Paul Ricoeur, 1996

Don Ciro Torres López
Don Ciro Torres López
Al igual que nuestras historias nacionales escritas entre finales de los siglos XIX y XX, las locales suelen replegarse sobre sí mismas. Por lo general, ellas están centradas y tienden a agotarse en la glorificación de un puñado de temas, escenarios, "próceres" y personajes notorios. Este es el caso de la historia escrita de la provincia argentina de Salta, en la cual el general Martín Miguel de Güemes (1785-1821) y el escritor Juan Carlos Dávalos (1886-1959) se reparten la memoria y la gloria. La militar aquél, la literaria éste.

El "uso razonado del olvido" que caracteriza la escritura de la historia, puede encubrir rasgos de un olvido más discriminador que selectivo. El abuso de este recurso permite a los grandes y pequeños poderes montar mecanismos de exclusión orientados a la supresión, más o menos deliberada, de acontecimientos y de personas. Resulta contradictorio que una sociedad como la de Salta, que se jacta de su apego a la memoria, haya tejido un grueso manto de olvido sobre Ciro Torres López, uno de sus personajes más singulares y andariegos, uno de sus escritores más prolíficos, el primero, y casi el único, de sus críticos sociales.

Ninguna calle, escuela o biblioteca lleva su nombre, aunque editó nueve libros que totalizan 2.700 páginas, dejó inéditos muchos más ; publicó más de 3.000 artículos en revistas de Buenos Aires, Bolivia, Santiago de Chile, Lima y Madrid y en "Social Forces de la Washington University de los Estados Unidos; dictó más de 3.200 conferencias ; visitó ocho países; recorrió "más de dos millones y medio de kilómetros del Amazonas, en las zonas brasileña, boliviana y peruana" ; fundó periódicos efímeros; con sus recursos escasos costeó la edición de todos sus libros; creó decenas de bibliotecas públicas en sitios apartados; advirtió la importancia de la radio como medio de difusión cultural, reunió un museo amazónico itinerante; fue uno de los primeros en cruzar los Andes en aeroplano y vivió apasionados romances en cada uno de los pueblos por los que pasó.

Aunque hizo todo eso, además de recorrer más de una vez y, en algunos casos, pueblo por pueblo, todo el territorio argentino, desde Humahuaca hasta Tierra del Fuego, ningún diccionario biográfico y ninguna historia literaria local incluyen su nombre. El único que lo menciona, al pasar y desdeñosamente, es Juan Carlos Dávalos quien se ensañó con las juveniles incursiones teatrales de Torres López, a quien apodaba "Ciro Tarro Lata" Una de las excepciones locales es Walter Adet que, en 1972, reprodujo un texto suyo en una recopilación de escritores salteños.

Pese a que sus libros publicados a lo largo de un cuarto de siglo (1930-1955) están impregnados de elementos autobiográficos, muchos detalles de su vida no fueron consignados en ellos, quizás por las urgencias de su caudalosa prosa. Nació el 6 de junio de 1898 en el pueblo de Chicoana, aunque sus padres residían entonces en Calvimonte, paraje de ese pueblo, en cuya parroquia de San Pablo fue bautizado el 17 de julio de aquel año. Sus padrinos fueron Efraín Corvalán y Carmen Díaz de Corvalán. En la partida de bautismo su nombre Ciro aparece escrito con "S".

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