Economía y sociedad
Dante Bernacki
Dante Bernacki
A los fieles y pueblo de Salta en general: Ante el día aciago vivido en la ciudad de Salta en la jornada del 1 de abril de 2005, cargado de dos hechos muy dolorosos: La agonía del Papa que afligió el corazón de los salteños; y la cruel y cobarde represión llevada a cabo contra los docentes al comenzar la noche.

Siendo testigos de todo esto, creo que debemos tener en cuenta:

Cuando a la mañana la docencia se puso en camino hacia el centro de la ciudad, hubo un compromiso de no violencia. Llegados a las adyacencias de la Legislatura, cuadras a la redonda se encontraban valladas sin dejar pasar a nadie que no tuviera identificación y ni siquiera a aquellos que no mostraran vinculación con el conflicto. Mil quinientos efectivos, tuvieron cercado por "seguridad"; el recinto de la Legislatura.

Los docentes no hicieron nada que transgrediera este operativo montado con ostentación de poder, inusitado en Salta.

Los manifestantes ingresaron a la Plaza 9 de Julio, llorando ante una información falsa por la supuesta muerte del Papa, rezando y cantando al Señor del Milagro, esto se convirtió en serena alegría al saber que se trataba de una mentira. Opino que hubo mala intención en la difusión a esa hora del supuesto deceso, o en caso contrario una falta de responsabilidad en la FM que la hizo pública.

Los docentes se establecieron en la Plaza 9 de Julio, sin hacer ningún acto de violencia. Después de mediodía hubo un aviso de represión, que fue desmentido, ante la consulta con quienes correspondían. Incluso el Secretario de Seguridad, así lo aseguró. A pesar de esto, durante todo el día los efectivos policiales estuvieron apostados como una constante provocación. Ante el requerimiento que no instalaran carpas en la Plaza, dos que habían en el lugar fueron levantadas por los docentes.

Hacia las 20:30 horas comenzó el desalojo de la Plaza, con una cobarde y salvaje represión, de la cual Salta no tiene memoria por la magnitud del atropello cometido contra los maestros y contra toda gente que estuviera en el lugar, incluidos ancianos, mujeres y niños. Parte de esa gente eran fieles que habían ido a orar en la Catedral por la agonía del Papa. Se trató de justificar en una supuesta "contravención" que en realidad no existió (¿o permanecer pacíficamente en la Plaza es contravención?)

No hubo motivo válido para semejante actitud y manifestación de una violencia ciega, de la cual responsabilizo al Gobierno de la Provincia de Salta, por la insensibilidad ante el reclamo docente que considero justo, la falta de capacidad de diálogo para resolverlo, y la ostentación de un poder violento, dictatorial y desmesurado sin ningún tipo de justificativo. Creo que fue un atropello manifiesto e intencional no sólo contra los docentes, sino contra todo el pueblo de Salta.

Todo este cuadro trágico, tuvo lugar como una dolorosa ironía, cuando Salta se recogía en oración por la agonía del Santo Padre, en la plaza donde compartimos todos los años las alegrías y emociones llenas de santa paz de cada Milagro, y con gente que en ningún momento tuvo como objetivo la violencia, y que terminaron siendo atropellados en sus propios derechos.

Roguemos al Señor y la Virgen del Milagro que bendigan a toda Salta, y nos ayuden a encontrar caminos de solución para que los niños puedan ejercer el derecho esencial a ser educados, para que los maestros reasuman su labor que nunca negaron, para que con justicia sean atendidos sus reclamos y para que todo lo que sucedió en la triste jornada del 1 de abril del 2005, nunca más vuelva a ocurrir. Recordemos este día como la jornada de unidad de todos los maestros salteños.

Oremos por el Santo Padre en su agonía. En el Corazón de Jesús.

Firmado: Monseñor Dante Bernacki - Vicario General de la Arquidiócesis de Salta.
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