Cultura
Portada del libro de Raquel Adet
Portada del libro de Raquel Adet
"En Salta hay dos ciudades : una adornada para turistas y otra con muchas carencias". En 1936, cuando la cantidad de habitantes de la ciudad de Salta y los problemas que afrontaban eran bastante menos que los actuales, el gobierno conservador de entonces creó una Comisión de Urbanismo y encomendó al ingeniero Ángel Guido la elaboración de un Plan de Urbanización de la Ciudad de Salta.

Dos años después, Guido entregó el texto del "Plan Regulador de Salta". En la primera parte describía la situación de la ciudad y formulaba un diagnóstico. En la segunda, proponía medidas para remodelar lo existente y hacía previsiones sobre la "futura expansión urbana".

Su visión de esa futura expansión incluía como preocupación la situación de los trabajadores y los grupos sociales en situación de pobreza. Al interés en la remodelación de la Plaza 9 de Julio inspirada en el estilo neocolonial, Guido añadió una dimensión social, dirigiendo su mirada a la incorporación de barrios obreros y a la construcción de "viviendas mínimas".

En los últimos 70 años la población de la ciudad de Salta pasó de 60 mil habitantes a casi 600.000. Las pocas manzanas a las que, en 1936, se reducía una ciudad aún encerrada por los límites de sus antiguas zanjas naturales, fueron y siguen desbordadas por una población que crece en número y en necesidades.

Más de la mitad de los habitantes de la ciudad de Salta está debajo de la línea de la pobreza; el 18,9% está en condiciones de indigencia.

Hoy la ciudad de Salta tiene 186 barrios, categoría en la que se incluyen decenas de precarios "asentamientos", en su mayoría carente de los servicios básicos. La mayoría de los barrios supera los 2.000 habitantes. En un extremo, el más poblado es Castañares con 12.000 habitantes. En el otro, el que tiene menor población es La Aldea con sólo 83 vecinos.

Reconstruir la historia de algunos de esos barrios, a través de la memoria de sus vecinos más antiguos y describir su situación actual fue el propósito de Raquel Adet cuando comenzó a recoger datos para su nuevo libro "Crónicas barriales. Historias y personajes", escrito en colaboración con Mónica Sánchez.

"Crónicas barriales", que acaba de presentar, es un libro de 250 páginas, bien nutrido de datos, fotografías y de observaciones. Este es el tercer libro de Raquel Adet, una de las mejores investigadoras y más comprometidas observadoras de la realidad social y urbana. Hija del poeta Walter Adet, Raquel, es autora de "La historia contada por sus protagonistas. Salta en las primeras décadas del siglo XX", escrito en colaboración con Myriam Corbacho en el año 2002 y "La represión en Salta. 1970-1983. Testimonios y documentos", en colaboración con Lucrecia Barquet en el año 2004.

Iruya.com dialogó sobre su reciente libro con Raquel Adet. "Este libro, explica, es un homenaje a los barrios y a las gentes de esos barrios. El poeta Manuel J. Castilla nos enseñó que ‘es la cal de sus huesos lo que blanquea los mediodías de nuestro transitar ciudadano’. Esta fue la conversación con Raquel.

Iruya.com: Nuestros más antiguos barrios son relativamente nuevos. Al momento de reconstruir fragmentos de su historia ¿qué tiene más fuerza testimonial? ¿La memoria oral o los documentos escritos?

Raquel Adet: Se puede abordar su historia de las dos maneras, pues esos dos caminos se complementan. A mí, personalmente, me interesan sobre todo los testimonios de los vecinos, lo que la gente tiene para decir, lo que piensan y sienten, porque esos hombres y mujeres que nos hablan de sus luchas y problemas, de sus necesidades y carencias, son la historia viva de la ciudad. Nadie como ellos para reflejar la realidad porque la padecen diariamente. Por otra parte, la compulsa de periódicos y documentos de archivo, es imprescindible para confirmar la veracidad de los testimonios orales y corregir las imprecisiones del recuerdo, esas trampas que a veces nos juega la memoria.

Iruya.com: La sola mirada a los barrios ¿es un testimonio muy fuerte de la inequidad social, sin precedentes, que hay hoy en Salta? Esa mirada ¿es una ratificación en caliente lo que muestran los fríos indicadores sociales?

Adet: Es un testimonio impresionante. Basta con caminar por la ciudad y ver, por un lado, los country y barrios privados donde se refugia la clase media alta y, por otro, los asentamientos de pobreza extrema. Esos barrios cerrados, con guardia en la entrada, son una ofensa a la convivencia democrática. En una ciudad, donde más de la mitad de la población es pobre y hay asentamientos que carecen de lo elemental, la gente pudiente construye sus barrios como nuevas fortalezas medievales, mantiene el status y se aísla cuidadosamente de la multitud. Barrios elegantes, elitistas, barrios apartados que reflejan una sociedad donde prevalecen la desigualdad y la insolidaridad.

Iruya.com: Esa precariedad de los barrios expresa la precariedad del tejido social. La falta de espacios de sociabilidad y de convivencia ¿es uno de los factores que influyen en la violencia familiar, la de los jóvenes y la ola de suicidios?

Adet: Eso puede influir, al igual que otros factores. Creo que ese drama refleja el estado de descomposición social en que estamos sumergidos a consecuencia de las políticas neoliberales que, en los últimos años, aplicaron los gobiernos nacionales y provinciales. Las privatizaciones y la flexibilidad laboral trajeron desempleo, precarización de las condiciones de trabajo, miseria y exclusión social. Trajeron un enorme sufrimiento para la gente. Son muchos los que viven en condiciones infrahumanas, los que no pueden mejorar sus condiciones de vida. Tampoco pueden acceder a una educación que les abra posibilidades para superar la marginación. Son muchos los que se quiebran, caen en el alcoholismo, la drogadicción, la delincuencia.

Iruya.com: La violencia familiar está incorporada a la rutina cotidiana. Ese incremento está en los datos del propio gobierno, empeñado en ocultar los índices que no le favorecen.

Adet: En los últimos años, la violencia familiar aumentó de modo alarmante. Sin cada vez más los maridos que golpean a sus mujeres, y los padres que castigan a sus hijos y las personas que maltratan a otras personas. Los chicos que crecen en esa realidad sienten que no tienen salida, que hay más razones para morir que para vivir. No es casual que los chicos que se matan pertenezcan a los barrios más pobres. Este sistema es inhumano, no está basado en la vida sino en la muerte. La concentración de más riqueza en menos manos necesita profundizar la exclusión de las mayorías y eso sólo funciona con violencia y represión. Es, como enseñan, los historiadores, la violencia estructural que está ligada a la injusticia social. Es una violencia que invade todo el tejido social y que se abate sobre las personas. Una sociedad que arroja al ser humano a la desesperanza, es terreno fértil para que prosperen todas las formas de autodestrucción.

Iruya.com: A los dirigentes políticos les obsesionan los barrios. En tiempos de campaña electoral caminan por ellos, dicen interesarse por los problemas de los vecinos. Esos dirigentes ¿ven los barrios con real interés en resolver sus dificultades o los perciben como un atractivo mercado electoral cautivo?

Adet: Creo que no hay nada más alejado de la sensibilidad social que la actual dirigencia política y si no veamos lo que está pasando en Salta. Para el turismo, el gobierno adorna y hermosea el centro de la ciudad, su plaza principal y unas pocas calles céntricas. No sólo lo hace para seducir al turista que "compra" una Salta aparente, sino para ocultar la Salta real, la Salta de los barrios, las villas y los asentamientos precarios. Hay un centro fabricado como un escenario, con edificios repintados y bien iluminados y calles adoquinadas.

Pero, a pocas cuadras de la Plaza 9 de Julio, están los barrios donde la gente padece problemas de falta de trabajo, desnutrición, trabajo infantil, prostitución, suicidios. Esa es la Salta real, la que no muestra la Secretaría de Turismo, la que no figura en los tour ni se ve desde los hoteles cinco estrellas. En esos barrios mal viven los lustrabotas y los vendedores callejeros que el gobierno acaba de expulsar del centro, a los que la policía apalea y quita su mercadería. ¿Qué es lo que quiere el gobierno? ¿Qué vayan a robar? Esa gente apenas sobrevive con lo que gana en el día. Pero eso no desvela a las autoridades, más preocupadas en una campaña electoral que no interesa a nadie, que nos hace bostezar.

Iruya.com: ¿Qué ciudad es la que están haciendo?

Adet: En realidad, este modelo de ciudad responde a un modelo político sostenido por un gobierno que representa y defiende los intereses de un grupo económico, no los de los ciudadanos. Por eso hoy la capital de Salta tiene un 45,7% de gente bajo la línea de pobreza y hay un 18,9% de indigencia. Es decir, que por sus bajos ingresos dos de cada diez salteños no alcanza a cubrir el umbral mínimo de sus necesidades alimentarias.
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