Cultura
Salta desde el San Bernardo en 1854
Salta desde el San Bernardo en 1854
El Museo de Historia de la Universidad Nacional de Salta presenta (13 al 20 de Octubre de 2006 - Museo Provincial de Bellas Artes) "Una pintura muchas historias", exposición fotográfica y documental sobre la obra de Carlo Penuti.

La “Vista de la ciudad de Salta tomada de la cima del Cerro Sn. Bernardo. 1854” constituye el documento iconográfico más importante sobre nuestra ciudad en el siglo XIX.

Aunque el óleo -de 1,82 x 0,95 cm- no está firmado, la investigación histórica permitió establecer que fue pintado por Carlo Penuti, un artista italiano que llegó a Brasil junto a G. Garibaldi hacia 1849. De ahí pasó a Montevideo integrando la “Legión Italiana” que participó del sitio de Montevideo hasta 1851 y, más tarde, a Buenos Aires en calidad de impresor de la “Imprenta Volante” del “Ejército Grande” que derrotó a Juan Manuel de Rosas en la Batalla de Caseros (3/II/1852). En ese lugar realizó varias litografías del combate.

Siguiendo su novelesco viaje, acompañó a J. J. de Urquiza a Entre Ríos, retratándolo en dos oportunidades. Finalmente llegó a Salta en 1854, donde pintó la “Vista”. Parece que, al no poder venderla, decidió rifarla “a cinco pesos” el número, como se publicó en un aviso del diario “La Organización” del 11 de Febrero de 1855. Ésta fue la publicación que permitió identificar a Penuti como su autor; en el aviso el periodista propone la necesidad que el gobierno compre los números de la rifa para que la obra sea destinada a un museo.

Para esa época, Penuti ya se había ausentado de Salta pero dejó la pintura en manos de dos de sus conocidos a quienes el estado provincial adquirió todos los números, tal como lo demuestran los recibos por los cuales el “Administrador del Tesoro de la Provincia” manda pagar a Solano Cabrera (hermano del pintor Tomás Cabrera) y a Benjamín Tejada sendos importes por la compra de los números de la rifa que permitieron que el óleo quedara en Salta. El documento, fechado el 5 de Marzo de 1855, indica que la compra se realiza “a fin de que quede el Estado dueño del cuadro”.

Además de su importancia estética, el cuadro nos proporciona cuantiosa información histórica como ser: la iglesia San Francisco, aún sin torre (que será terminada casi 30 años después), la Plaza 9 de Julio -entonces llamada “del inmortal Urquiza”- sin árboles, canteros, estatuas ni bancos, es decir “seca”, como la mayoría de las hispanoamericanas, y la iglesia de la Compañía de Jesús que oficiaba de catedral, ya que la actual -como puede observarse en el cuadro- aún no había comenzado a construirse.

La obra forma parte del patrimonio del Museo Provincial de Bellas Artes y se trata de la primera adquisición museológica de Salta, realizada hace 150 años.
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