Cultura

Salteño universal

Luego se le abrió el mundo. La consagración en Buenos Aires, donde cada primera edición de sus discos tenía un mínimo de veinte mil ejemplares, abrió esas puertas. De pronto, en 1953 se encontró en los Estados Unidos, en1958 en la Unión Soviética, en 1959 en París y, a partir de allí, en varias capitales europeas. En 1963, cuando su fama como solista está en su punto más alto en la Argentina, visita Japón donde en cinco años ofrece más de doscientos recitales.

“Después querían que en seis meses diera otros doscientos recitales. Alcancé a dar 80 y quedé agotado”, confiesa. No hay ciudad japonesa importante donde su guitarra no haya tocado la fibra de los nipones. En 1964 en los Estados Unidos lo ovacionaron de pie. La prensa de San Francisco dijo que en los últimos sesenta años, la ciudad no recordaba un suceso guitarrístico como aquél.

Falú actuó en varios de los teatros más importantes del mundo. Incluido nuestro Teatro Colón. Cree que el Colón es símbolo de consagración para un concertista de guitarra y sitio apto para ópera y ballet, antes que un escenario ideal para la guitarra. “Micrófono y guitarra no van juntos. Todo se desvirtúa si se pone sonido artificial. De cierto modo se prostituye, dijo Andrés Segovia. En el mundo se prefiere el sonido natural”.

Los vínculos entre la música de Falú y la literatura se ensancharon. Al nombre de los poetas salteños, se añadió el del escritor Ernesto Sábato. En1964, Falú propuso a Sábato hacer una cantata romance con el “Romance a la muerte de Juan Lavalle”, sobre la base del texto que cruza su novela “Sobre héroes y tumbas”.

Allí tuvo una de sus primeras actuaciones Mercedes Sosa, obra que editó “Philips” en dos discos de larga duración, varias veces reeditado en ese soporte y en CD. Con Borges hizo “El Gaucho”: “cuando se lo hice escuchar se la cayeron las lágrimas”. Una de sus composiciones favoritas es “La suite para guitarra y orquesta de cuerdas”, que grabó con la Camerata Bariloche.


* Versión actualizada de la entrevista realizada a Falú por el autor a mediados del año 1987. Se publicó con la firma de Rodrigo Alcorta, uno de los seudónimos del autor consignado en el registro oficial.
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