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Diccionario
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Que las crónicas policiales de El Tribuno -aun las más serias- hacen gala de un fino humor, no es novedad. Quizá se trate de un recurso piadoso que emplean los redactores para hacernos más llevaderos o pasables algunos sucesos que, de por sí, suelen ser bastante desagradables. O quizá constituya una forma solapada de ajustar cuentas con reos, jueces y policías, los que no muchas veces salen bien parados en las narraciones que proponen aquellos cronistas.

Lo que sí es novedoso es que estas hilarantes crónicas están creando un nuevo lenguaje periodístico o, cuando menos, están impulsando la recepción, en letras de molde, de usos y giros lingüísticos que se creían reservados al habla popular.

El diario daba cuenta recientemente de la aprehensión por parte de la policía de una peligrosa embaucadora, a la que caracterizaba como una joven y elegante embarazada, presunta autora de un raid delictivo por viviendas de gente conocida en la ciudad de Salta. Sin embargo, en su edición del día 26 de marzo de 2005, el mismo matutino sorprende a sus lectores anunciando la fuga de la detenida, en una crónica que lleva por título "El gran escape de la embarazada que desvalijaba casas".

Verba excelsa

Al parecer, buena parte del éxito criminal de la protagonista de la crónica se debía a sus habilidades con la palabra, una virtud que de algún modo -y siempre según el relato periodístico- habría contagiado a su novio menor edad, un lenguaraz capaz de convencer por teléfono hasta al más pintado, tanto de las virtudes laborales de su novia, como de su propia identidad como el supuesto Dr. García. Sin embargo, la corrección verbal y lingüística de la falaz pareja no alcanzó a propagarse a la policía, pues, según la crónica, el titular de la Comisaría 2ª se ha expresado sobre el tema en los siguientes términos:

Entre ellas -añadió- (la denuncia) de una empanadera a la que le encargó telefónicamente dos docenas, le pidió que llevara vuelto de $ 100 y a la que, mediante su verba excelsa, la envolvió de tal manera que le "hizo" las empanadas y la plata", contó el oficial. (Ver recuadro).

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Cabe preguntarse si el entrecomillado de la palabra "hizo" es del redactor o del comisario. Pues si se tratase de una licencia del redactor, estaríamos frente a una falta menor y sin dudas dispensable. Pero que todo un señor comisario describa un hecho ilícito diciendo le hizo las empanadas es todo un descubrimiento, que incluso proyecta insospechadas consecuencias semánticas y jurídicas sobre la propia expresión "hecho ilícito". A partir de esta bendición "oficial" de un histórico (pero no autorizado) significado del verbo hacer, ¿bastará con presentarse a la comisaría para denunciar, por ejemplo, "me han hecho la moto"?

Probablemente dentro de la expresión "me han hecho" tengan cabida conductas como el robo, el hurto, la retención indebida y algunas otras formas de fraude. A partir de ahora, los jueces que duden a la hora de caratular una causa podrán poner en la tapa del expediente simplemente "hecho", para dar a entender que detrás de la denuncia o el atestado hay un ciudadano burlado en su buena fe o en su patrimonio. Consultados por nosotros algunos especialistas de la Brigada, ha quedado de manifiesto que el personal uniformado aplaude la incorporación del verbo "hacer" a la terminología sumarial, proponiendo incluso extenderlo a algunos tipos de abuso sexual. Según ellos, cuando alguien comparece en comisaría diciendo que "lo han hecho", se puede esperar cualquier cosa.

Definiciones inolvidables

A veces no caemos en cuenta que el submundo del delito maneja un lenguaje bastante particular, una jerga propia. Por eso, es de agradecer el empeño pedagógico de la sección policiales de El Tribuno a la hora de aclararnos algunos conceptos oscuros. Es el caso de la crónica publicada bajo el título "Atrapan a una peligrosa prostituta ''apretadora''", en donde con la magistral claridad de la cátedra se explica a los poco avisados lectores que existen "hombres disfrazados de mujeres que ejercen la prostitución y que son conocidos como travestis o travesaños". (Ver recuadro)

Es probable que algunos de los interesados -a los travestis, nos referimos- no esté de acuerdo con que se les defina de tal forma.

Remate

No hay dudas que detrás de cada línea de estas sabrosas crónicas hay un ejercicio de humor del más sarcástico. Lo confirma el relato de la detención de la "peligrosa prostituta" en pleno parque San Martín, a plena luz del día, cuando se disponía a desvalijar a un "viandante" (¿le robaría la vianda?). El descenlace del episodio, según la narración del diario, no puede ser más dramático: Sorprendida y sin poder esgrimir "argumentaciones" para impedir la acción policial, la mujer se limitó a decir: ay, che ¡Qué guarangos!".

Lo que la crónica omite es que el cabo a cargo del procedimiento le respondió ofendido: "¡Cómo 'che'!".

Tribuno
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