Colaboraciones
Puerta del Sol
Puerta del Sol
Como contribución a las reflexiones de mi buen amigo Armando Caro Figueroa en relación con la concentración de jóvenes instalados sin solución de continuidad desde el 15 de mayo en la plaza Mayor de Madrid, un espacio extenso, convergencia de turistas y españoles que suelen disfrutar de esta plaza señorial y tradicional de la cultura popular madrileña. Así, pues, no es mi propósito reiterar el apropiado análisis que realizó Armando Caro Figueroa de la situación y causas eficientes de este movimiento que despertó tantas adhesiones desde el primer día, sino, analizarlo desde sus perspectivas ideológicas, estructuras y prácticas. Su vinculación con España y su permanente actitud crítica de los resultados políticos actuales lo llevaron y con razón a explicar desde Salta lo que ocurre en Madrid y hacerlo con el fundamento de su larga estancia en este país europeo. Yo contribuyo con mi presencia de más de tres décadas viviendo en él.

Lo primero que habría que decir es de que se trata de una enorme concentración de “indignados” con la situación especialmente grave que atraviesa España a causa de una crisis que es la palabra básica de este movimiento. No obstante y al margen del impulso sentimental de la cuestión, lo primero que habría que saber es quién lo ideó, quién lo dirige y cuáles son los principios sustentadores de la protesta.

Este movimiento es muy confuso porque se dice que responde a una convocatoria llevada a cabo en las redes sociales, lo que sigue, no obstante, sin que se aclare de quién o de quiénes fue la idea. Y no es posible saberlo porque los portavoces de este movimiento insisten en que carecen de dirigentes, y que es una especie de democracia directa, sana, apolítica y revolucionaria sobre la base de la no violencia. Explicación que echa gasolina en el fuego de la confusión. Mala cosa cuando se esconde la realidad bajo la apariencia de que “todos somos iguales”. Mala porque se esconde a los verdaderos protagonistas y mala también porque un movimiento sin líderes ni propósitos definidos encubre bajos propósitos y va camino a la anarquía.

Dicen ser apolíticos pero sus consignas, entre otras, incitan a no votar a los dos partidos mayoritarios (socialistas y los populares de centro derecha, añadiendo a Convergencia y Unión, partido catalán que siempre apoya al que gobierna); sin embargo, nada dicen de Izquierda Unida ni de los partidos minoritarios de las comunidades vasca, catalana y gallega que son claramente de izquierdas y separatistas de la unidad de España, salvo el PNV vasco, que no se sabe muy bien lo que es hoy, porque se mueve tanto que es imposible hacerle una foto que no sea borrosa. Con esto, llegamos a la conclusión de que de “apolíticos”, nada. Prueba de ello son las propuestas. Muchas de ellas obsoletas y ridículas para los tiempos en los que vivimos como eliminar todo vestigio de interés privado en la educación, en la sanidad, en los servicios públicos y nacionalizar todos los Bancos, someter a juicio a los banqueros que son los culpables de la crisis actual, sin decir palabra acerca de los políticos que son quienes volcaron en la Banca privada miles de millones para que no quebraran.

Tampoco se explica por qué razón no acampan frente al Palacio de la Moncloa, sede del gobierno que gestionó tan radicalmente errónea la crisis, siempre tarde y siempre parcialmente. O frente al Congreso de los Diputados que son quienes aprobaron las medidas totalmente ineficaces para combatir la crisis. Es España el país más castigado por la crisis, la que más parados registra en toda Europa y la que crea mayor preocupación a los socios comunitarios por tratarse de un país importante y castigado por la ineptitud de un gobierno dedicado a pequeñas cosas ideológicas que en definitiva, a juzgar por los resultados de las últimas elecciones municipales y autonómicas, de nada sirvieron para mantenerlos en el interés de los gobernados.

Los socialistas, mejor dicho éstos socialistas españoles de nuestra actualidad, que siempre están dispuestos a aprovecharse de todo lo que se mueve en la sociedad, los dejaron hacer a estos muchachos díscolos que propugnan la anulación de los políticos y los gobiernos que sustentan una clara exposición de la anarquía, los dejaron crecer pensando que como en sus protestas nada decían del gobierno, la cosa no iba contra ellos y más aun, que se trataba de un movimiento que apoyaría al gobierno socialista en la elecciones tan próximas. Pero, esta vez se equivocaron porque el movimiento terminó captado por los comunistas españoles que son quienes ahora dirigen claramente esta acampada según se puede apreciar en sus manifiestos y que son quienes tienen mayor experiencia en estas cosas de tomar las calles y chillar a todo volumen. Y esto no es pura especulación ya que el único político activo que se acercó a la Puerta del Sol fue el secretario general del Partido Comunista, que no fue recibido con abucheos ni cosa parecida.

Los muchachos indignados han tomado la Plaza, han tapado con pegatinas y carteles los escaparates de las tiendas que circundan la Puerta del Sol, los comerciantes están desesperados porque no venden ni poco ni mucho, simplemente, nada, porque nadie se atreve a acercarse a ese sitio ya que estos jóvenes revolucionarios son impredecibles. Están totalmente arruinados y no se sabe cuándo se marchan. Por las mañanas deben echar cubos de agua en las aceras para despejar un poco el olor a orina porque como es de suponer, allí no hay lavabos para atender a las necesidades de miles y miles de concentrados. Ellos claman por sus derechos pero pisotean los de los demás. Esta Plaza que era lugar de reunión de los madrileños y turistas que pasaban un buen rato sentados en las terrazas echando un trago y conversando, ya no puede hacerlo. Los muchachos se han adueñado de ese lugar y el Ministro del Interior pese a las decisiones del Tribunal Electoral y del Supremo y Constitucional que han declarado ilegal tal ocupación de un lugar público, no quiere intervenir porque teme una refriega que no quiso evitar desde un comienzo.

Nadie sabe exactamente lo que sucederá en un futuro próximo con la conducta de estos jóvenes revolucionarios a quienes ayudan la gente mayor con comidas y mantas y cuanto esté en sus manos, ya que sólo ven el sentido inicial de la protesta y la apoyan porque también están castigados por la crisis económica, social y política que vive España gracias a este personaje siniestro que es Rodríguez Zapatero y contra el que los revolucionarios, al parecer, están satisfechos porque pese a ser el responsable de la situación por haber gestionado mal la crisis, no ha recibido, que se sepa, ningún reproche por parte de los revolucionarios. Hay que recordar, sin embargo, que el día 22 de mayo el pueblo soberano, que no son los muchachos de la Puerta del Sol como ellos creen, sino los millones de ciudadanos que acudieron a votar ese día, arrasaron a los socialistas en toda España.

El sentido de la protesta está más que justificado. No obstante, no es admisible un movimiento sin líderes, sin organización y sin principios y propuestas coherentes y no contradictorias como la de estos muchachos, porque sin tales premisas la cuestión queda reducida a un movimiento anarquista sin rumbo cierto ni resultado predecible. Entre los jóvenes concentrados en la Puerta del Sol debe haber una importante cantidad de bien intencionados aunque carentes de sabiduría políticas para llevar adelante una programa limitado y no abierto a un centenar de propuestas contradictorias porque hay grupos de toda índole y propósitos. Tampoco fue acertado molestar a los comerciantes y transeúntes, cuando lo apropiado hubiera sido instalarse frente al Congreso o la Moncloa, que es donde se generan las leyes que tanto los han perjudicado a ellos y a todos los españoles. Pero, ahí están y ahí seguirán quién sabe hasta cuándo.
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