Colaboraciones
Ollanta Humala
Ollanta Humala
El triunfo del militar Ollanta Humala en Perú ha causado cierto estupor en Europa, no tanto por ser de izquierdas, que al fin de cuentas son en nuestra actualidad un efecto político incrustado en todas partes de modo diferenciado, sino por su, al parecer, proximidad a la política y actitudes de Hugo Chávez, que lidera una orientación revolucionaria a través de los mecanismos democráticos y pretende, con cierta eficacia, extender su influencia en toda América latina.

Dejando de lado el malestar de EE.UU. por razones diversas aunque confluyendo con el ánimo de los europeos en este sentido, lo cierto es que en Europa, convertida en el bastión de la defensa de las libertades y los derechos humanos, no ha caído bien esta victoria del golpista peruano. Lo que no se entiende bien en este continente es que en la América del Sur y Central, la revolución burguesa iniciada con la revuelta francesa en 1789, no tiene parangón en el nuevo continente, porque los pueblos que lo habitan han hecho una revolución que fue la de la independencia de España, tras lo cual ocuparon los gobiernos y cargos públicos unas oligarquías que integrando los partidos mayoritarios, siempre les tocaba gobernar y mantener sus privilegios dejando fuera a las clases humildes y a una clase media infructuosa pues se limitaba a mantener viva la aspiración de subir el escalón que la separaba de la clase dominante, sea mediante el matrimonio o la acumulación de bienes que servían de plataforma de lanzamiento para los pocos afortunados que lograban este pasaporte social.

La revolución contra los privilegios no se ha hecho ni siquiera o a pesar del sistema político de la democracia, de manera que la revancha política y social sigue pendiente con dos polos que atraen a todo el electorado sudamericano: el odio a los privilegiados de su país y a los EE.UU. que intervienen permanentemente en apoyo de las clases dominantes derrocando a buenos o malos gobiernos de izquierdas.

Lo de Argentina es un caso aparte pues tuvo su revolución populista con el peronismo, cuyas estribaciones no dejan en paz a los electores argentinos mas, uno se pregunta si es preferible mantener la llama, aunque sólo virtual de lo que fue esa marea popular argentina, o elegir a otro candidato que volcará sus preferencias a favor de los privilegiados de siempre.

Lo cierto es que el peronismo no fue más que la expresión de una derecha nacional socialista a lo criollo, siempre preferida por los electores frente a los partidos y candidatos más demócratas aunque ocultando bajo el poncho las intenciones retrógradas de sus candidatos. Conviene no olvidar que el slogan de Perón en las primeras elecciones a las que se presentaba en 1946, era: Perón o Braden (embajador de EE.UU. en Argentina). En cuanto al ejemplo de lo que ocurrió con el Presidente Arturo Umberto Illia es desalentador para la causa de los humildes. Medio radical (su partido) medio populista, bien intencionado y antisistema para los hábitos argentinos, fue derrocado para regresar de mano de los militares (como siempre) a los dominios de la oligarquía.

La revolución de los humildes, por medio de las urnas porque otra posibilidad es hoy en día impensable, está pendiente y hasta que ese día llegue, los Ollanta Humala, Chávez, Evo Morales y demás reyesuelos populistas no dejarán de brotar en los perímetros nacionales de los países americanos, y los europeos seguirán estupefactos contemplando un espectáculo democrático que seguirán sin entender porque se les escurre la realidad de unos pueblos que no sé si saben que votan al mejor o al peor candidato, pero de lo que están seguros es de que votan a quien suponen que cerrará el paso a los oligarcas de siempre; es decir, que no votan con sabiduría sino con rabia. Lo que ignoran es que las izquierdas o mejor aun, los izquierdistas cuando llegan al poder, se convierten en los nuevos privilegiados que como primer acto de gobierno abren cuentas personales en los Bancos suizos, americanos y europeos.
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