Colaboraciones

Estímulos e influencias

En mi caso reconozco la influencia y el estímulo de varias docentes. Una, Clotilde Pites, nacida en Bahía Blanca, que en 1959 fue mi maestra de sexto grado en la Escuela Urquiza, cuando ya estaba vinculada activamente al Teatro Phersu y, dentro de él, al teatro para niños. En 1963 creó allí el teatro infantil "Golondrina".

Por Clotilde Pites conocí los primeros pasos de "Phersu", miré los pequeños libros con obras en las que ella participó, (creo recordar que una de ellas era "Trífili Tráfala"), asistí a algunos ensayos de sus puestas para niños y presencié varios unipersonales que mi maestra hacía para algunos de sus alumnos, en uno de los patios enlajados del Hogar Santa Eufrasia Peletier de la calle Sarmiento donde vivía modesta, casi conventualmente, en una habitación de la planta alta.

Otra, la profesora Elodia Cortés que en 1961 guió mis dos primeras monografías: sobre "María" de Jorge Isacs y otra sobre Juan Carlos Dávalos, que había muerto en 1959. Nuestra profesora creía que la lectura y la redacción debían marchar de la mano. También advirtió que un obstáculo para ello era la pobreza y el abandono de nuestras bibliotecas, "pobremente dotadas y prácticamente estancadas".

Ella suplía estas carencias abriendo a los alumnos su biblioteca privada. Una de sus preocupaciones fue estimular la lectura creadora a través de grupos de trabajo de alumnos reunidos libremente. Su condición de librepensadora le costó, entre otras cosas, que los inquisidores locales le pegaran la etiqueta de "izquierdista".

La tercera es Eva Mesas que fue mi profesora de Castellano en el Colegio Nacional, en 1962. Ajustándose al programa de su materia, pero sin rigidez, nos permitía seguir el dictado de nuestras preferencias. Ella no sólo formó a miles de salteños y también porteños, sino que dejó inédita una extensa obra escrita, incluidas sus cartas con Juana de Ibarborou y las evaluaciones de sus alumnos. Ella me permitió que yo hiciera, como tarea de clase, un primer extenso borrador de una historia de Salta que leyó y corrigió palabra por palabra.

Sus firmes convicciones religiosas no le impidieron recomendar a sus alumnos una larga lista de autores agnósticos. En sus últimos y solitarios años, su edad tampoco le impidió leer y reflexionar sobre las ideas de Mc Luhan y estudiar el fenómeno de Internet. A mediados de 1969, el mismo día que el primer astronauta pisó suelo lunar, escribió un artículo sobre las computadoras, la historia de su desarrollo y las teorías de la información. La computadora nos está ayudando a conocernos menor a nosotros mismos y, en el futuro cercano, ella modelará el mundo, señaló allí.

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