Colaboraciones

Cruce histórico y biográfico

Para hablar de los '60 en Salta no apelaré a inventarios ni a cronologías. Tampoco intentaré aquí una de esas síntesis audaces, tan propias de los '60, ni propondré una mera explicación histórica. Aún conociendo los riesgos de emplear tonos y reminiscencias biográficas y personales, trataré de ubicar algunos recuerdos dentro de la trama de los acontecimientos aludidos en este libro.

Pero hay que entrar en ese modesto intento acompañado de las advertencias de Ricoeur: no todo lo vivido puede ser recordado y no todo lo recordado coincide necesariamente con lo efectivamente vivido. Por eso mismo, la "rememoración instantánea" no puede ser equiparada a la memoria, ni ella sola adquirir categoría de conocimiento histórico.

Si la referencia a la influencia que ejerce la distancia entre Salta y Buenos Aires no insinúa proclividad hacia el determinismo geográfico, la mención del número de habitantes tampoco supone añadir determinismo demográfico. No se entenderán los '60 ni sus rasgos post tradicionales en nuestra sociedad si ignoramos su rápido crecimiento demográfico.

La ciudad de Salta en que nací, a fines de 1946, tenía poco menos de 76.000 habitantes. En el resto del territorio provincial vivían poco más de 210.000 personas. Trece años después, en 1960 cuando ingresé al Colegio Nacional, la capital salteña tenía 123.000 habitantes y el resto de los departamentos casi 290.000. La ciudad tenía 71 habitantes por kilómetro cuadrado; la provincia sólo 2,7.

El Censo de 1970 reveló que en la ciudad residían 182.000 personas y en el resto de la provincia lo hacían 327.000. Pese a este incremento, entre los censos de 1960 y 1970 la población creció un 3,7% menos de lo esperado.

En 1960, exceptuando la Escuela Normal, los alumnos varones aún predominaban sobre las mujeres. De 2.312 egresados bachilleres en 1960, 1.886 eran varones y 426 mujeres. En la Escuela Normal, de un total de 5.592 egresados, 5.045 eran mujeres y sólo 547 varones.

La enseñanza primaria, casi en su totalidad, estaba en manos de mujeres. También había mayoría femenina en el profesorado secundario: 129 contra 57 varones. Aunque a enorme distancia de los hombres, el papel de la mujer no era en modo alguno irrelevante ni carente de influencia.

A comienzos de los '60, los varones con título universitario eran 1.547 y las mujeres 206. Los profesionales representaban el 0,43% de la población. No todos los profesionales pueden ser considerados parte del reducido segmento de población que demanda o crea productos culturales. Los que la forman, tampoco agotan ese segmento que crece notablemente en la Salta de los '60.

En las únicas profesiones donde había más de dos mujeres eran: obstetricia (36 sobre 36); asistentes sociales (9 de 9); visitadores sociales (10 de 10); pedagogas (3 de 3); profesoras de letras (11 de 15); de filosofía (8 de 12); de historia (4 de 7); odontólogas (23 de 102); médicas (8), contadoras (7); escribanas (7); abogadas (7); geólogas, biólogas, farmacéuticas, cuatro en cada una. En muchas profesiones no había mujeres.

Al comenzar la década Salta no tenía ninguna universidad, aunque funcionaban algunos departamentos que dependían de la Universidad Nacional de Tucumán. La Universidad Católica de Salta fue fundada en 1964 y abrió sus cursos regulares el 1° abril de 1967. La UNSa se creó en mayo de 1972 por decreto del presidente Lanusse.

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